El molino ‘El Burleta’, uno de los diez que se conservan en el cerro de la Virgen de la Paz y la sierra de los Molinos de Campo de Criptana (Ciudad Real), esperaba hoy con la vela puesta la llegada del príncipe heredero de Japón, Naruhito, quien lo ha inmortalizado con su cámara de fotos.
Con esta instantánea y una temperatura que al sol superaba los 40 grados, Naruhito se ha despedido de Castilla-La Mancha, tierra en la que ha pasado el día y de la que le ha interesado sobremanera el funcionamiento de los molinos de viento y de la máquina de Juanelo Turriano para elevar el agua del Tajo al Alcázar de Toledo, que construyó en la época de Carlos I y de la que se tiene noticia por lo que cuentan las crónicas.
Así lo ha manifestado el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, que, junto con su esposa, Clementina Díez de Baldeón, ha acompañado al heredero nipón en su recorrido por la región.
Barreda, en declaraciones a la prensa tras la comida en unas bodegas de Alcázar, se ha mostrado muy honrado por la visita de Naruhito, de quien ha destacado que es un hombre muy culto, que se ha mostrado muy interesado por los temas relacionados con el agua -preside la comisión de agua y saneamiento de la ONU- y con las energías renovables.
Según el presidente castellano-manchego, Naruhito se ha mostrado sorprendido por que Castilla-La Mancha sea una región puntera en generación de energía eólica.
Ha dicho que han disfrutado de una comida “muy agradable” y, según el embajador de Japón, Motohide Yoshikawa, los platos que más le han gustado al príncipe han sido las gachas y las migas.
Naruhito le ha comentado a Barreda que La Mancha le parecía un lugar fascinante que deseaba conocer, porque en el imperio del sol naciente son unos grandes admiradores de don Quijote, de quien tienen la imagen de un guerrero que sale a los caminos a proteger a los débiles.
El embajador, en nombre del príncipe heredero, ha agradecido la hospitalidad de los castellano-manchegos, y ha manifestado el interés que tenía Naruhito en conocer esta tierra, en especial el artilugio del relojero y arquitecto italiano Giovanni Torriano, cuyo nombre derivó en España en Juanelo Turriano.
Ha bromeado diciendo que, tras la visita de Naruhito a Castilla-La Mancha, la región recibirá diez veces más visitantes japoneses de los que acoge ahora, que son muchos, algo deseable, ha puntualizado Barreda.
El príncipe heredero de Japón tendrá la oportunidad, a partir de mañana, de contemplar en el pabellón de Castilla-La Mancha de la Expo de Zaragoza una maqueta del artificio de Juanelo, puesto que mañana, domingo, se trasladará a la capital aragonesa.
Naruhito, que ha viajado a España sin su esposa, Masako, llegó el pasado miércoles, y tras su estancia en Madrid, ha pasado esta jornada en las provincias de Toledo y Ciudad Real, donde ha recibido de manos de Barreda varios regalos, entre ellos una caja de marionetas de don Quijote y Sancho para su hija Aiko, que va a cumplir siete años.
Naruhito, por su parte, seguirá la costumbre de la Casa Imperial japonesa, de manera que ha esperado a conocer a su anfitrión para, dentro de unos días, enviarle los obsequios.